Promoción de la vocación docente

Juan Manuel Moreno G

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Entendemos por docente, en este contexto, al maestro en el pleno sentido de la palabra. Maestro es un término muy amplio que no debe limitarse a instructor ni a educador, porque trasciende ambas funciones pedagógicas. Lo expresaríamos más claramente diciendo que maestro es aquél que instruye educando y educa instruyendo. El Magisterio, por otra parte, constituye una vocación y una profesión. No se trata de quien concibe la actividad docente como empleo accidental, separable de la personalidad total, sino sólo de quien la entiende como rol sustancial identificado permanentemente con su vida personal.
La vocación al Magisterio es pues una vocación consustancial a la personalidad del instructor-educador. La personalidad entera del verdadero docente está estructurada por y para la docencia. Concluimos, por lo tanto, que la vocación docente consiste en la inclinación o llamamiento a estructurar la personalidad entera en términos de docencia.

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