Las tentaciones de la Pedagogía ante la Educación para la Imagen

Miguel A. Santos Guerra

La escuela es la palestra del mundo. En ella se ventilan muchos de los combates de nuestra historia. Y, frecuentemente, se pierden. Entre otras causas porque esa lucha se ha convertido en simulacro. La escuela ha creado normas que son solamente válidas para poder sobrevivir en ella. La pedagogía se convierte en el fin de la pedagogía. Es la asfixia. La vida es otra cosa. Dieuzeide se pregunta si la rigidez del sistema educativo y la genera lización de la nueva cultura no nos llevará hacia una democracia pedagógica en la que todo el mundo haya sido modelado contradictoriamente por dos sistemas impenetrables
entre sí, hacia una esquizoidía de la especie humana.
El niño está hoy inmerso en un nuevo entorno. Dentro de ese entorno, se comunica de otra manera,  «es» de otra manera. Pero la escuela sigue siendo un islote de palabras. «Escuela de la salivación», dice irónicamente Lauro de Oliveira. «Nuestro profesor es como el perro de Paulov: cuando suena la campanilla comienza a salivar». La escuela puede estar invirtiendo más tiempo cada vez para preparar a los alumnos de cara a un mundo que no existe .