El problema didáctico de la iniciación a la filosofía (I)

José Luis Fernández Trespalacios

No es difícil encontrarse actualmente con un respetable número de obras dedicadas a la iniciación a los estudios filosóficos. Con planteamientos, estructuras y propósitos que no difieren gran cosa entre sí, tales obras reciben diversas denominaciones, entre las cuales las más usuales suelen ser: "Introducción a la filosofía", "Elementos de filosofía" o "Fundamentos de filosofía".
En una consideración superficial parecería que la iniciación a los estudios filosóficos no constituye un problema especial, sino que, en definitiva, se trata de un problema común a otros tipos de estudios; esto es, el problema que siempre y en cualquier clase de estudios especiales o especializados se ofrece al sujeto discente a quien dichos estudios se plantean con carácter de novedad.
Aun así, en una consideración general, sería preciso plantear y tratar de resolver, dentro de lo didácticamente común a toda clase de estudios, lo que es específico a cada uno de ellos. Pero mucho más será necesario plantear el problema en nuestro caso, en el que como veremos, la iniciación a los estudios filosóficos reviste una especial problematicidad. Semejante problematicidad proviene, sin duda, de las especiales características que el saber filosófico encierra. Estas características lo especifican en gran manera con respecto a otros modos de saber y, en lo que a nuestro interés concierne, con respecto a otras modalidades de aprendizaje.

 

Ver además: Problemática didáctica de la filosofía