Algunos aspectos de la enseñanza primaria en Barcelona durante el trienio constitucional

Alfredo Sáenz-Rico Urbina

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El régimen liberal no había tenido más que una formulación puramente teórica desde que fue proclamada la Constitución en 1812 hasta el regreso de Femando VII en 1814, enfrascada la nación española en la esforzada y cruenta empresa de expulsar al invasor napoleónico. Rechazada por el rey y la mayoría del país esta revlucionaria construcción ideológica inspirada en las reformas del vecino transpirenaico, el sexenio absolutista contempló el fracaso del monarca y los primeros pronunciamientos de los militares postergados, sostenidos por la burguesía mercantil y las sociedades secretas. Al fin el levantamiento de Riego al frustrarse definitivamente las posibilidades hispanas de impedir la emancipación de América abrió paso al primer ensayo liberal en España. Este régimen constitucional, iniciado con la revolución de 1820, pronto se desacreditó por el estéril parlamentarismo, la debilidad frente a los grupos políticos, las pugnas de los dos partidos liberales y la quiebra económica. El descontento fue cada vez mayor, así como las sublevaciones (que cristalizaron en agosto de 1822 en la Regencia de Seo de Urgel, que se atribuyó la autoridad del rey mediatizado, aunque pronto fue derrotada) llegándose a un verdadero estado de guerra civil que terminó con la entrada de los "Cien mil hijos de San Luis" en nombre de las potencias europeas signatarias de la Santa Alianza, los cuales sin apenas resistencia repusieron al soberano en la plenitud de sus derechos, volviendo éste a restablecer el sistema del antiguo régimen (1 823). Sin embargo, con este trienio revolucionario se había perdido el sagrado respeto a las instituciones del pasado y se abrió la puerta a las múltiples revoluciones decimonónicas; fue el fracaso de los ideólogos teorizantes y del romanticismo de la época ante la dura re3'lidad, pero también, como dice José Luis Comellas, "en estos tres años podemos encontrar, tal vez intensificados, una serie de los rasgos más notables que configuran la historia de nuestro siglo XIX".

En Barcelona, que fue la última ciudad en rendirse (noviembre de 1 823) por su importancia en la vida del país, su inmediación a Francia y su pujanza socioeconómica se manifestaron tanto o más que en otras partes las características instructivo-educativas que habrían de constituir el caballo de batalla en el futuro. Dejando a un lado el planteamiento general de la enseñanza en esta época, que marcará los derroteros para más de un siglo 2, vamos a ocupamos de dos aspectos que, o constituyen una novedad o significan una nueva visión del problema: la enseñanza política y fa educación femenina.

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