Pruebas de madurez de lectura y escritura

Por Margarita Bartolomé

En el mundo actual se ha despertado, debido quizá a esa conciencia social que agita al hombre contemporáneo, un interés creciente por la universalización de la cultura. Organizaciones mundiales como la UNESCO y de carácter nacional y aun regional abordan esta cuestión en numerosos estudios, estadísticas y encuestas. Sin embargo, esta cultura fundamental, que cada hombre debe poseer, se ha visto reducida muchas veces al concepto de alfabetización, como si el aprendizaje de las técnicas de lectura y escritura fuera suficiente para la solución de todos los problemas concernientes a la educación popular. ¿Cuál ha de ser el lugar que corresponda a estas materias en la planificación de los fundamentos de la enseñanza escolar primaria? Sin duda, el ser instrumentos indispensables y utilísimos para adquirir cualquier grado de cultura.

Desde este punto de vista han sido estudiadas, principalmente, a partir de la primera mitad del siglo XX. Ya en el año 1879, Javal, gran filósofo francés, realizó un estudio interesante sobre los movimientos de los ojos en la lectura; pero es desde 1911 cuando se intensifican las investigaciones. Los nombres de Gray, Gates, Terman, Thorndike, Buswe'll, Lay y Décroly en lectura, y Freeman, Aires, Judd, Thorndike, Hulliger, etc., en escritura, son representativos de multitud de trabajos a este respecto. En el terreno de la práctica es interesante destacar el «test» ABC de amplia difusión, realizado por Lourenço Filho. En España, Fernández Huerta ha trabajado especialmente sobre diversos «tests» y escalas de lectura y escritura.