Valores didácticos de la palabra

Juan Manuel Moreno

Sabemos que el lenguaje es una función privativa del ser humano. Es cierto que los animales, de alguna manera, cuentan con medios para manifestar el complejo mundo de sus instintos y emociones; pero el lenguaje, la función significativa, sólo es propia del hombre.

La palabra constituye para el hombre uno de sus grandes recursos, una de sus más destacadas formas de acción y comunicación. El pensamiento, la verdad, la exterioriza el hombre envuelta en el signo sensible de la palabra. Las relaciones humanas y sociales son posibles merced al adecuado uso de estos signos. La fijación conceptual de ideas y recuerdos cobra sentido y adquiere un perfil propio, porque el hombre dispone de este instrumento de valiosisima eficacia.

Hay dos formas de acercarse al estudio de la palabra: como filólogo y como pedagogo. Para el primero, la función significativa es abordada como creación individual y como creación social, como instrumento común de comunicación humana y como obra de arte, en su dimensión gramatical y fonética, en sus propósitos compositivos y estilísticos.