Pedagogía de la realeza

Fermín de Urmeneta

El estudio de los lugares y las épocas, realizado por la geografía y la historia, al mostrarnos las variaciones que sufre el gusto y la conciencia en virtud de las circunstancias espaciales y temporales, suministra sugerentes ángulos de visión ante las preferencias políticas. Quizá alguien objetaría que la variación según condicionamientos de tiempo y espacio es algo común a todas las manifestaciones espirituales, no siendo nada privativo de las relaciones que median entre gobernados y gobernantes. Sin embargo, aun aceptando el fondo de esta objeción, podría responderse que estas relaciones se hallan más íntimamente afectadas por causa de tales variaciones que cualesquiera otras epifanías del devenir cultural.

Para aclarar la última afirmación, expresivo botón de muestra es el ofrecido por las fluctuaciones presentadas por las predilecciones populares respecto de las formas políticas, desde las extralimitaciones demagógicas hasta las sugestiones oligárquicas, entre cuyas efímeras extremosidades descuella la solidez del sano monarquismo, apreciado por todos los auténticos pedagogos de nuestro país, desde el visigótico San Isidoro hasta el décimonónico Milá. Y a evidenciar esta consideración, se enderezarán las reflexiones subsiguientes