verdad

10 enero 2019

A través de la constatación del carácter esencialmente productor del ser humano y de la consideración de la creatividad como una dimensión humana valiosa en sí misma, ligada a la realización plena de la personalidad del individuo, se analiza cómo el cultivo de la creatividad cimienta la posibilidad de diálogo racional con los que tienen orígenes culturales diversos. Se examina el fenómeno creativo como acontecimiento que saca al sujeto —en ocasiones de manera dramática— del mundo cultural en el que normalmente vive, de mediaciones elaboradas en el seno de la propia tradición, y le descubre una realidad que se manifiesta de manera palmaria y que es transcultural. El reconocimiento de esta realidad originaria, más allá de los significados construidos por las diversas tradiciones culturales, y a partir del que la acción creativa tiene precisamente lugar, constituye el punto de partida para un auténtico diálogo entre culturas que posibilite una tarea de crítica cultural, a saber, un examen de la validez de los productos u objetivaciones de la propia cultura y de otras.

 

Cómo citar este artículo: Espinosa Zárate, Z. (2019). El cultivo de la creatividad para el diálogo intercultural | Cultivating creativity for intercultural dialogue. Revista Española de Pedagogía, 77 (272), 29-45. doi: https://doi.org/10.22550/REP77-1-2019-05

13 abril 2017

Se trata de examinar los presupuestos en los que se basan distintas corrientes educativas actualmente en boga -especialmente, las derivadas del existencialismo- y sus consecuencias en el campo de la educación. Destaca en primer plano el culto a la afectividad, a la espontaneidad, en contraposición al necesario equilibrio que permite autodirigirse. Para llegar a adquirir esta capacidad se precisa una educación basada en unos valores objetivos, que dé cabida a una autoridad legítima -como servicio- y desarrolle una actitud de confianza y unos hábitos que faciliten este autodominio. El esfuerzo personal, manifestación de la fortaleza, es considerado como un requisito indispensable.

 

Autores:

Mª Victoria Gordillo Alvarez-Valdes. Universidad Complutense de Madrid.

14 marzo 2017

La verdad es un valor en cualquier forma que la tome, incluso si la mentira y la corrupción son frecuentes en nuestra sociedad. Sin embargo, después de los estudios de Piaget, a la Pedagogía del Error le gusta estar en creciente evaluación. ¿Puede el error ser educativo?

Rosmini analiza, en su filosofía, el valor de la verdad, el error y el aprendizaje en un propósito metafísico y evolutivo. Este filósofo acepta la necesidad de la psicología y la consideración lógica en el aprendizaje. Tanto la psicología como el método lógico son necesarios para crecer intelectual y personalmente. Se considera el desacuerdo con los pensamientos de Piaget.

 

Autores:

W. R. Darós. Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación. CONICET (Argentina).

11 octubre 2008

Este artículo muestra los principales lugares comunes de la pedagogía posmoderna y su proximidad a los planteamientos de la hermenéutica heideggeriana, así como al viejo" ideal de la Escuela Nueva. Se lleva a cabo un análisis crítico de la ideología emancipatoria, de la no-directividad y del desprecio por la memoria. Se pone de relieve cómo la posmodernidad puede aportar algo realmente positivo en la medida en que no desprecie la tradición socrática, en la que pese a la apariencia contraria se inserta.

10 junio 2007

El autor sostiene que una persona tolerante no es sencillamente una persona permisiva, indiferente a los valores y a la verdad. Defender la verdad no significa ser dogmático o intolerante. Defender algo significa estar convencido de haber hallado la verdad, pero no toda la verdad; por eso está bien dispuesto a colaborar con otras personas —incluso las que sostienen puntos de vista distintos— en orden a enriquecer sus opiniones.

Esta colaboración es una “experiencia reversible”, una especie de “encuentro”. Cada experiencia reversible es tolerante en sí misma. La tolerancia, bien entendida, puede ser adquirida a través de un programa educativo en cinco fases, cuyos elementos básicos son explanados por el autor en este artículo.

2 marzo 2007

En el presente artículo revisamos los antecedentes remotos, en el pensamiento clásico griego, de dos sentidos que hoy ostenta el valor educativo «tolerancia». Del viejo escepticismo que renuncia a la búsqueda de verdades procede el sentido de una tolerancia como «todo vale igual», permisiva, que actualmente tenemos en el pensamiento y la forma de vida postmodernos.

La línea socrática, en cambio, implica una tolerancia como aceptación positiva del otro, desde la fe en que existe una verdad a la que todos juntos podemos acercarnos. Para concluir, defendemos la necesidad de enlazar con esta segunda línea y desembocar en un tipo de educación basada en el diálogo constructivo, más allá del mero respeto ilimitado,que nos aleje de los peligros de un paralizante «todo vale» y contribuya a una mejora efectiva de la sociedad.