Pluralismo

10 abril 2017

El autor analiza el significado del término pluralismo, y después de rastrear en sus orígenes pasa a explicar sus ambiciones y los factores que deben darse para que pueda nacer. A continuación se explica el sentido y los problemas que el pluralismo levanta en el ámbito filosófico, ideológico, socio-cultural y político, para terminar haciendo una breve exposición de los principales criterios educativos que se deberán tener en cuenta en una sociedad pluralista.

 

Autores:

José Antonio Ibáñez-Martín. Universidad Complutense de Madrid.

10 abril 2017

El problema de la educación en la sociedad pluralista requiere verificar cómo es posible atender, a través de la diferenciación, tanto a la configuración total de la comunidad, como a la existencia de comunidades diferenciadas y de individuos con características y derechos propios. El proyecto educativo comunitario se hace posible, dentro de un sistema abierto caracterizado por su autonomía y orden, a través de la participación de individuos y comunidades en el diseño, realización y evaluación del propio proyecto. Es posible y necesario armonizar la existencia de unas metas educativas -y, en última instancia, de un currículum común- en la sociedad con el respeto, en la pluralidad, a las peculiaridades de todas las minorías e individuos que la integran.

 

Autores:

Gonzalo Vázquez Gómez. Universidad Complutense de Madrid.

10 junio 2007

En casi todas partes, la educación de los jóvenes en lo que se denomina una "sociedad pluralista" constituye un problema. Por "sociedad pluralista" se entiende una sociedad formada por muchas culturas, creencias religiosas o valores diferentes. El problema es que la educación necesita basarse en valores compartidos, cierto consenso sobre lo que merece la pena ser aprendido, una cultura común y creencias que la sociedad no cuestiona. Pero, con la movilidad masiva de gentes a lo largo del mundo, tales valores y creencias compartidas empiezan a cuestionarse. Por ejemplo, hay ahora zonas de Gran Bretaña en las que una buena parte de la comunidad no es cristiana, o en cuyas escuelas hay niños cuya lengua materna no es el inglés. ¿Como se puede alzar una cultura común -por ejemplo, en lo que se refiere a la literatura o a la historia- donde tal cultura común no existe?
La pregunta implica ciertos principios previos, ¿Qué significa educar a las personas? ¿Qué cosas valiosas deben aprender los jóvenes, dados esos fundamentales cambios sociales? ¿Cuál es la forma valiosa de vida en la que todos -por encima de su origen social o étnico, creencias religiosas, etc.- deberían ser invitados a participar?

Estas cuestiones están inevitablemente unidas a aquellas otras acerca de lo que significa ser persona y ser bueno como persona -no sólo como alguien que es económicamente útil. En el centro del currículo escolar debería haber una exploración de cuestiones tales como: ¿qué hace de los sujetos seres humanos? ¿cómo han llegado a serlo? ¿cómo se colabora a ello? Sin duda, la enseñanza de la literatura, la historia, el arte, la religión -en sus mejores sentidos- se refiere precisamente a la contestación a dichas preguntas. En una sociedad pluralista, tales exploraciones necesitan basarse en una mayor variedad de respuestas (en diferentes literaturas y tradiciones religiosas). Pero ello implica la obligación de tolerar una diversidad de respuestas.

30 agosto 2006

El presente trabajo intenta poner de relieve una confusión en torno al concepto de tolerancia, frecuentemente entendida como respeto a las opiniones y las prácticas de los demás cuando difieren de las nuestras. Se sugiere que el auténtico sentido de la tolerancia estriba en la aceptación del mal menor, y no precisamente como "mal" sino en calidad de "menor". Esto no debe confundirse con el respeto, actitud que tiene como objetivo algo considerado como bueno en sí: el ser humano, no tanto sus opiniones o conductas. Dicha confusión es muy negativa de cara a la promoción de una cultura del diálogo, tan necesaria hoy para encarar los problemas que plantea la convivencia multicultural.

 

Descriptores: tolerancia, relativismo, verdad, diálogo, pluralismo, multiculturalismo.