filosofía

9 enero 2019

La introducción del método analítico en el ámbito de la filosofía de la educación dio lugar a una primera época dorada que, una vez el propio método se encerró en sí mismo y se aisló de la realidad educativa, originó una crisis epistemológica e institucional. Las generaciones posteriores a esa primera de Israel Scheffler y R. S. Peters, a la vista de esa crisis, comenzaron un amplio y rico debate sobre cómo conducirse en adelante. En ese último escenario nace este artículo, cuyo objetivo es realizar una aproximación a las principales posturas a la hora de comprender el área. El método que se ha seguido está caracterizado por dos notas esenciales. La primera, una revisión sistemática de todos los artículos sobre filosofía de la educación de los principales autores. La segunda, un ejercicio hermenéutico que intentará componer un discurso unitario con las principales sensibilidades de todos ellos. El resultado es la identificación de cinco grupos reseñables que difieren entre sí, principalmente, en la relación que ha de mantener la filosofía de la educación con la práctica educativa y, en consecuencia, cómo ha de pensarse el propio ejercicio del filósofo de la educación. Lo que da lugar a discusión sobre si no es posible pensar todas esas posturas, más que vistas en sí mismas parcialmente, como partes integrantes de un todo que busca comprender el fenómeno educativo y lo mejora globalmente. Pues, si hay una conclusión más o menos evidente, es que no parece que vaya a existir de nuevo una perspectiva unificadora como la analítica y que es necesario una dinámica de relaciones dialógicas recíprocas como nuevo paradigma emergente.

 

Cómo citar este artículo: Luque, D. (2019). Desarrollos interpretativos de la filosofía de la educación en la tradición anglófona: un intento de sistematización | Interpretive developments of the philosophy of education in the anglophone tradition: an attempt to systematise them. Revista Española de Pedagogía, 77 (272), 67-82. doi: https://doi.org/10.22550/REP77-1-2019-08

11 abril 2017

La reflexión sobre los derechos humanos no puede ocupar en la tarea educativa un papel eventual de sucedaneo. Habrá de tener una clara intención "filosófica” (bien distintas de la  de mítines u homilías), y apuntar a una dimensión propiamente “jurídica” de tales derechos (que no son exhortaciones murales o tópicos retóricos ). Así podrá servir de punto  de apoyo a una educación para la crítica teórica y el empeño ético-político: para el coraje cívico.

 

Autores:

Andrés Ollero Tassara. Universidad de Granada.

11 abril 2017

Se exponen de manera resumida las posiciones existentes en la actualidad acerca de las relaciones entre filosofía y pedagogía y que podemos considerar  son las siguientes:  1. La que sustentan los positivistas: la filosofía como reflexión de segundo orden sobre  las teorías  de la educación  que elaboran la ciencias de la educación. 2. Los que mantienen un cieno carácter normativo de la filosofía. Unos abogarían por una relación más horizontal y otros mantendrían posiciones más jerarquizadas sin que esto suponga volver por completo a posiciones tradicionales. 3. Quienes consideran que filosofía y pedagogía deben colaborar en la reflexión sobre los problemas nuevos que van surgiendo. Seguramente es posible compatibilizar algunas de estas posiciones.

 

Autores:

José Luis Mora García. Escuela Universitaria del Profesorado de EGB de Segovia

12 marzo 2017

Es bien conocida, al menos entre los iniciados, la afirmación kantiana de que «el campo de la filosofía se resume en las siguientes preguntas:

1) ¿Qué puedo saber?

2) ¿Qué debo hacer?

3) ¿Qué me es posible esperar?

4) ¿Qué es el hombre?

«De la primera pregunta, prosigue Kant, se ocupa la metafísica; de la segunda la moral; de la tercera la religión, y de la cuarta la antropología. Pero en realidad, todas ellas se podrían incluir en la antropología, pues las tres primeras preguntas se refieren a la última» (Lógica, VIII).

Sin llegar a tomar esta afirmación en sus implicaciones más ambiciosas, parece indudable que la pregunta por el ser y por el sentido último de las cosas implica una puesta en juego del ser y del sentido último del hombre que así se interroga y, así mismo, que la comprensión que pueda alcanzarse del ser humano es una clave decisiva para el estudio y valoración de la mayor parte de las cuestiones, filosóficas o no, que el hombre aborda.

De ahí que, en una primera aproximación a la filosofía, como es el caso del bachillerato o de la educación secundaria, debe ocupar un lugar relevante el acercamiento de los jóvenes a una comprensión de lo que es el hombre, de sus dimensiones constitutivas, de su capacidad y necesidad de sentido. Ahora bien, ¿tiene esto interés hoy en educación?

12 marzo 2017

Hoy en día es un lugar común decir que la educación humanística está casi muerta. Quizás es verdad. El artículo analiza las causas de esta situación. No podemos decir que se trate de una conspiración, pero sí de una falsificación del significado de la educación humanística, que es presentada a través de la discusión de Rorty con Bloom. El autor expone una nueva perspectiva sobre los dos aspectos centrales diferentes de la educación humanística, señalando que solo si recuperamos la base original de las llamadas litterae humaniores sería posible ver un renacimiento de la educación humanista.

10 junio 2014

El fenómeno migratorio plantea un desafío intercultural y pedagógico: el encuentro con la alteridad. La historia cultural de Occidente se caracteriza por la tensión poderosa con la alteridad: de ahí que la filosofía de la educación puede ofrecer sugerencias, sobre todo el concepto de persona y el reconocimiento de la singularidad humana como vectores de dignidad por el ser humano. El hombre y la mujer, en cuanto personas, tienen una inalienable dignidad que se hace consciente a través de la educación. En particular, la educación intercultural desarrolla un tipo de comunicación que tiene su fundamento en la dignidad de la persona, es decir en un conocimiento del ámbito de la filosofía de la educación, que está fundado sobre el conocimiento del patrimonio cultural de Occidente.     El fenómeno migratorio plantea un desafío intercultural y pedagógico: el encuentro con la alteridad. La historia cultural de Occidente se caracteriza por la tensión poderosa con la alteridad: de ahí que la filosofía de la educación puede ofrecer sugerencias, sobre todo el concepto de persona y el reconocimiento de la singularidad humana como vectores de dignidad por el ser humano. El hombre y la mujer, en cuanto personas, tienen una inalienable dignidad que se hace consciente a través de la educación. En particular, la educación intercultural desarrolla un tipo de comunicación que tiene su fundamento en la dignidad de la persona, es decir en un conocimiento del ámbito de la filosofía de la educación, que está fundado sobre el conocimiento del patrimonio cultural de Occidente.