José Antonio Ibáñez-Martín

Presentación: las revistas de investigación pedagógica en la actualidad

Son muy pocas las revistas de investigación pedagógicas que llegan a cumplir 75 años y menos las que lo celebran sin haber cambiado de nombre. Por ello, cuando se inició el 2018, era evidente que la revista española de pedagogía, debía celebrar sus bodas de diamante con alguna iniciativa de especial significación, sin que fuera suficiente señalar en la portada de todos los números del año que nos encontrábamos en el 75 aniversario.

Tras diversas sesiones de tormentas de ideas, desechamos dedicar un número a un estudio histórico sobre las aportaciones de la revista pues nos pareció excesivamente autorreferencial, del mismo modo que evitamos repetir lo que se había hecho en las bodas de oro, que consistió en presentar la situación ese año de las distintas ciencias de la educación, práctica que también habían seguido otras revistas. Concluimos decidiendo que era el momento de dedicar un número monográfico a exponer la importancia que actualmente tienen las revistas pedagógicas en la configuración del mundo educativo, a la vez que señaláramos los principales problemas con los que hoy se enfrentan.

En esa decisión estaba implícito un recuerdo a Mayo del 68, cuyo aniversario ha estado presente en la prensa del mundo entero. No es este el momento de pretender evaluar los hechos que entonces ocurrieron y sus consecuencias, entre otras cosas porque muy pocos fenómenos políticos han promovido un alud de libros tan considerable como el que originó dicho acontecimiento, libros que unas veces han puesto de manifiesto considerables errores que allí se promovieron y que, desde otras perspectivas, lo han descrito con unos tintes románticos y de avanzada. A mi me interesó especialmente el enfrentamiento entre Jean Paul Sartre y Raymond Aron, miembros de la misma promoción de L’École Normale Supérieure y que Sirinelli califica como hermanos enemigos, pues, con el paso del tiempo, terminaron manteniendo ideas muy diversas, como se manifestó primero en el conocido libro de Aron (1955), donde desmonta muchas de las tesis sartrianas, en un ejercicio extraordinario de lucidez, al que respondió Sartre agriamente, especialmente con motivo de Mayo del 68. En efecto, en una entrevista mantenida en junio del 68, Sartre ataca duramente a los profesores de universidad, personificados en Aron. Concretamente señala:

El profesor de facultad es casi siempre —lo era también en mi tiempo— un señor que ha hecho una tesis y que la recita durante todo el resto de su vida. Es también alguien que posee un poder al cual está ferozmente adherido: el de imponer a la gente, en el nombre de un saber que ha acumulado, sus propias ideas, sin que los que le escuchan tengan derecho a discutirlas. Ahora bien, un saber que no está constantemente criticado, superándose y reafirmándose a partir de esta crítica, no tiene ningún valor. Cuando Aron, envejecido, repite indefinidamente a sus estudiantes las ideas de su tesis, escrita antes de la guerra de 1939, sin que los que le escuchan puedan ejercer sobre él el menor control crítico, ejerce un poder real, pero que no está ciertamente fundamentado sobre un saber digno de ese nombre (Sartre, 1972, pp. 185-186).

Aron, por su parte, se defendió recordando cómo había denunciado diversas prácticas perversas en el quehacer universitario. Pero, esas palabras de Sartre, es cierto que, en aquellos tiempos, podían aplicarse a muchos profesores, como es cierto que el horizonte actual no tiene nada que ver con el de entonces.

Por supuesto que es imposible determinar la influencia de Sartre en los cambios introducidos en el horizonte académico del profesor universitario. Pero es evidente que hoy día, nadie puede limitarse a enseñar su tesis doctoral, nadie puede pretender silenciar la voz de los estudiantes, así como nadie puede pretender avanzar en su carrera docente sin estar presente en la discusión científica que hoy encuentra un medio especialmente concorde con la civilización de Internet en la que nos movemos, como es la publicación en las revistas científicas de calidad.

Por ello escogimos este tema para las Mesas Redondas y por ello decidimos acudir, primeramente, a los directores de las revistas de investigación educativa más relevantes en España. De esta forma, tomamos contacto con los directores de todas las  revistas españolas que están en el Journal Citations Reports, en quienes encontramos un cálido apoyo a nuestra propuesta de realizar una Mesa Redonda —que terminó celebrándose el 19 de abril de este año— y de presentar luego un trabajo escrito, que pudiera incluirse en un número monográfico de la revista, en el que se analizaría la misión de las revistas de investigación educativa en la actualidad, presentando algunos datos sobre la historia de su revista en los últimos años y haciendo propuestas sobre las políticas que estas revistas pueden seguir para un mejor desarrollo de la investigación educativa.

Naturalmente, tanto el actual fenómeno de la globalización como la vocación internacional de la revista española de pedagogía impedía limitar ese número monográfico a revistas de habla española, por lo que acudimos a un número similar de revistas extranjeras especialmente cualificadas, de cuyos directores igualmente recibimos una positiva  acogida, por lo que el acto del 19 de abril consistió en dos Mesas Redondas, en las que intervinieron, siguiendo el orden alfabético de sus revistas, que hemos mantenido en este número, representantes de diez revistas, publicadas, además de en España, en Estados Unidos, Inglaterra y México. Vaya mi más cordial agradecimiento a quienes han participado en el éxito de esta iniciativa, de cuyos artículos voy a presentar alguna idea a continuación.

Comenzamos el número con el artículo firmado por los representantes del American Journal of Education, una de las revistas mas antiguas del mundo, pues comenzó en 1893, con el nombre de The School Review, y de cuya evolución histórica, hasta las realidades de nuestros días, dan cuenta. Señalaré sus propuestas para desarrollar nuevas mediciones de impacto y sus iniciativas para ir acercando la revista a un número de lectores cada vez más amplio, también por su deseo de traducir los resultados científicos en estrategias operativas para facilitar la solución de problemas educativos complejos.

El siguiente trabajo —firmado por Baker y Connolly, que han sido hasta hace pocos meses los editores del British Educational Research Journal— presenta una visión general, desde la perspectiva del Reino Unido, de las revistas de investigación educativa, analizando la evolución en el tiempo de su revista. El artículo analiza cuidadosamente lo que presenta como los mayores retos actuales de este tipo de revistas. El primero se refiere a la discusión sobre si las revistas deben encontrar el modo de hacer llegar su contenido al mayor número de lectores, eliminando toda barrera económica, o si, por el contrario, sigue teniendo importancia el pago para acceder a su contenido. El segundo trata del reto de cómo fomentar desde una revista de investigación la preocupación social por debatir las reformas que facilitarán superar las desigualdades educativas y económicas.

Lars Malmberg, redactor jefe del Journal of Learning and Instruction, con sede en Oxford, publica un cuidado artículo ponderando la importancia de los métodos cuantitativos en la investigación educativa y presentando métodos emergentes empleados para el registro de los procesos de aprendizaje y enseñanza en el tiempo, que tienen lugar en contextos múltiples.

El siguiente artículo es del profesor Ordorika, director de la Revista de Educación Superior, una de las más respetadas en su ámbito, que no solo se limita a México. Ordorika señala los nuevos problemas que han surgido en el mundo de las revistas con la aparición de los índices de impacto, que colaboran en una cierta estratificación entre los académicos y las instituciones académicas. Ordorika advierte que las revistas han pasado de ser herramientas de comunicación del saber, a instrumentos para el avance laboral de los profesores. Una consecuencia especialmente perversa de este cambio ha sido el establecimiento de unos factores de impacto que no siempre reflejan la calidad de los contenidos, por lo que han sido muy criticados desde diversas ramas del saber que se reunieron en Washington para firmar, en el 2013, una «Declaración sobre la Evaluación de la Investigación» que solicitaba su eliminación.

A continuación, se publica un artículo titulado «Comunicar: calidad, visualización e impacto», en el que el director, y otras dos personas del equipo director de la revista Comunicar, hacen una detallada exposición del camino realizado por esta revista para alcanzar el extraordinario posicionamiento que hoy tiene en el mundo entero, conseguido en un tiempo récord. El artículo proporciona muchas ideas tanto para avanzar en la visibilidad e impacto de una revista como en la determinación de los temas de interés, más allá de lo local o individual.

El siguiente artículo está escrito por Marta Ruiz-Corbella, directora de Educación XX1, que muestra la transformación de las revistas científicas en ciencias sociales, ante el paso de la edición impresa a la digital. La Dra. Ruiz-Corbella critica el retraso con el que muchas revistas españolas de ciencias sociales han conseguido ponerse en condiciones para ser incluidas en los mejores índices internacionales y la lentitud en incorporar en las revistas nuevas iniciativas que enriquezcan la oferta, y que han sido hechas posibles por el entorno digital.

El director de la Revista de Educación, profesor Gaviria, es el autor de un artículo especialmente dedicado a analizar el papel actual que tienen las revistas científicas en el contexto académico-administrativo, contexto cuyas características son evaluadas. El profesor Gaviria pide que los criterios de evaluación de las revistas científicas sean más transparentes, más objetivos y más automáticos, así como constantes en el tiempo, de forma que se facilite a los autores la seguridad de que su esfuerzo va a tener una evaluación ajena a la arbitrariedad. Por otra parte, se pide una reconsideración de la carrera académica, tanto para aumentar el número de escalones como para ligarla a los méritos individuales, muy unidos a los sexenios de investigación, y abriendo la posibilidad de que el acceso al escalón superior no dependa de las circunstancias diversas de
cada universidad.

Cierra el número un artículo mío en el que ofrezco los principales datos sobre el pasado y el presente de la revista española de pedagogía, a la vez que se hace una propuesta ante el futuro de una revista, que ya ha cumplido 75 años, y que se ha mantenido viva por cultivar la imaginación para responder a los retos de cada época y por su preocupación por cuidar tanto los detalles materiales de la publicación como la calidad de los artículos publicados, que no puede encerrarse en criterios formales, sino que es preciso empeñarse, creativamente, en la búsqueda de respuestas pedagógicas a los principales problemas de la educación de nuestros días.

Evidentemente, el mundo de las revistas de investigación es muy amplio y está en continuo movimiento. La mayoría de los que publicamos aquí ya hemos publicado otros trabajos sobre este tema, pero me parece que se ha conseguido un número monográfico muy plural, que proporciona una visión amplia y profunda de la función de las revistas científicas en el crecimiento del saber pedagógico.

José Antonio Ibáñez-Martín
Director de la revista española de pedagogía