La aportación del concepto de «persona» a la educación intercultural

Giuseppe Mari

El fenómeno migratorio plantea un desafío intercultural y pedagógico: el encuentro con la alteridad. La historia cultural de Occidente se caracteriza por la tensión poderosa con la alteridad: de ahí que la filosofía de la educación puede ofrecer sugerencias, sobre todo el concepto de persona y el reconocimiento de la singularidad humana como vectores de dignidad por el ser humano. El hombre y la mujer, en cuanto personas, tienen una inalienable dignidad que se hace consciente a través de la educación. En particular, la educación intercultural desarrolla un tipo de comunicación que tiene su fundamento en la dignidad de la persona, es decir en un conocimiento del ámbito de la filosofía de la educación, que está fundado sobre el conocimiento del patrimonio cultural de Occidente.     El fenómeno migratorio plantea un desafío intercultural y pedagógico: el encuentro con la alteridad. La historia cultural de Occidente se caracteriza por la tensión poderosa con la alteridad: de ahí que la filosofía de la educación puede ofrecer sugerencias, sobre todo el concepto de persona y el reconocimiento de la singularidad humana como vectores de dignidad por el ser humano. El hombre y la mujer, en cuanto personas, tienen una inalienable dignidad que se hace consciente a través de la educación. En particular, la educación intercultural desarrolla un tipo de comunicación que tiene su fundamento en la dignidad de la persona, es decir en un conocimiento del ámbito de la filosofía de la educación, que está fundado sobre el conocimiento del patrimonio cultural de Occidente.