Conciencia histórica y formación humana: pensar la historia para la educación

Ángeles Galino

El concepto de conciencia histórica presupone el discurso histórico. A los efectos de esta exposición, entendemos por discurso histórico el universo historiográfico ya logrado. Es decir, el conocimiento que hoy podemos tener de las realidades históricas, después de las aportaciones de las grandes escuelas historiográficas y de los historiadores que han marcado de manera decisiva el desarrollo de estos estudios. Incluyendo también la luz que han arrojado debates importantes sobre determinadas cuestiones como, entre nosotros, el enigma de España entre Américo Castro y Sánchez Albornoz o la gesta de España en América, avivada con motivo del Quinto Centenario.

La conciencia histórica tiene en cuenta necesariamente el discurso  histórico. Más aún, el discurso histórico es el núcleo duro, el saber de la historia que lleva en sí el embrión de la conciencia histórica. Pero ésta, a partir del mismo, concierne otros aspectos, distintos del puro conocer intelectual, aunque, como es lógico, relacionados con el conocimiento del que parte.

Contando, no sólo con la búsqueda irrenunciable de la certeza histórica, sino con la seguridad de que también en historia se cuenta con determinadas certezas bien contrastadas, como se ha escrito recientemente, «que no se balancean», entendemos que la forma propia del conocimiento histórico interpela de un modo peculiar al sujeto que lo cultiva.