La interacción padres-hijos y sus consecuencias psicopatológicas y psicoterapéuticas

Edelmira Doménech Llaberia

Las relaciones entre padres e hijos son muy importantes para el normal desarrollo psicológico, la formación de una personalidad sana y la adaptación social. Los cambios de la sociedad actual han sido tan rápidos e intensos que la distancia entre generaciones se ha agrandado, dificultando la comunicación y el diálogo entre la generación de los padres y la de los hijos. Por otro lado, la influencia de los medios de comunicación ha sido enorme. Actualmente los adolescentes, e incluso los niños antes de la pubertad, están más influidos por los «más media» que por sus propios progenitores.

Sin embargo, la relación paterno-filial es insustituible para conseguir que la personalidad evolucione de una forma armoniosa y bien estructurada. Por esta razón es imprescindible que los padres asuman su función de educadores y dispongan de un buen clima para la formación de los más pequeños de la sociedad.

De otra parte, la relación padres-hijos debe poder evolucionar adaptándose a las diferentes etapas por las que atraviesa un muchacho antes de llegar a ser una persona adulta. Cuando el niño llega a la pubertad, esta relación experimenta una profunda transformación de forma que pueda satisfacer las necesidades del adolescente y no sucumbir ante las múltiples influencias externas que con tanta frecuencia provocan roturas en su interacción con la familia.