Derecho, familia y educación en la España contemporánea

Gabriel García Cantero

Prima facie, siendo la familia el protagonista principal de la acción educativa, podría parecer que el Derecho -y correlativamente el Estado- carecerían de específicas competencias en la materia, limitándose su actuación, en todo caso, a reconocer aquella función con exclusividad, y a dispensarle adecuadas protección y tutela, contribuyendo a crear externamente las mejores condiciones para su ejercicio. Pero la reciente experiencia histórica del mundo occidental muestra una intervención, a veces abusiva, del en las tareas educativas, lo que parece aconsejar una precisa delimitación de las respectivas competencias. Por otra parte, no se concibe una familia que, con abdicación de sus funciones primordiales, no trate de educar a sus miembros más jóvenes; en efecto, los padres que se limitaran a cumplir sus funciones biológicas respecto a su descendencia no serían auténticos progenitores por desconocer una ley grabada en lo más hondo de la naturaleza humana, que se cumple invariablemente en los animales de las especies superiores.