Pallarés, M., Chiva, O., López Martín, R. y Cabero, I. (2018). La escuela que llega. Tendencias y nuevos enfoques metodológicos. (Juan Carlos San Pedro Velado)

Pallarés, M., Chiva, O., López Martín, R. y Cabero, I. (2018).

La escuela que llega. Tendencias y nuevos enfoques metodológicos.

Barcelona: Octaedro. 116 pp.


 

Pensar en la escuela del futuro tiene que ver, inevitablemente, con la conceptualización y el análisis crítico de la escuela y del contexto presente en el que se desarrolla.Gran parte de los planteamientos recogidos en esta obra tienen que ver con la transformación obligada de la escuela, en función de un contexto social a su vez en crisis. Resulta una obviedad señalar que nuestro país está pasando actualmente por un período de cambio, de trascendencia incierta, relacionado con el final de una probable adolescencia política y con la abrupta adquisición de determinadas cotas de madurez democrática. Puede que este período de replanteamiento sea una consecuencia estricta del curso cronológico del desarrollo histórico, pero puede también que el turbulento contexto global social, económico y político, nos esté ofreciendo una situación provechosa a la hora de despertar la asunción de responsabilidades ciudadanas en todos y cada uno de esos ámbitos.

 

Las grandes plataformas hegemónicas de pensamiento han venido ocupando con sus argumentarios aquellos espacios que en otros países eran protagonizados por la diversidad de propuestas emanadas de la sociedad civil. Por contraposición a ese tiempo de dictado, vivimos hoy el despertar de propuestas independientes y autónomas respecto del relato oficial que tienden, paulatina e incipientemente, a ocupar dichos espacios. En el ámbito educativo, y en este sentido, son muchas las iniciativas de cambio y transformación que, bien desde una perspectiva global o local, están intentando dar la vuelta al calcetín de la educación española.

 

En esta situación, La escuela que llega, el título escogido para el libro firmado por Marc Pallarés Piquer, Oscar Chiva Bartoll, Ramón López Martín e Ismael Cabero Fayos, nos aporta un análisis absolutamente necesario a la hora de desentrañar esas claves emergentes que sin duda van a determinar las transformaciones futuras del sistema educativo en general y de la institución escolar en particular. Es necesario reseñar el valor del análisis llevado a cabo en el texto ya que, demasiadas veces y ante retos semejantes, se ha llevado a cabo una representación limitadamente sintética de los problemas, estableciendo o proponiendo soluciones ad hoc para cada una de las partes discriminadas interesada o desinteresadamente.

 

El resultado de ese ejercicio de suma o confrontación de cuestiones y soluciones parciales, a menudo, ha concluido en constructos absolutamente faltos de armonía o de continuidad a los que hemos acabado correspondiendo desde el aula, bien con el desencanto, bien con la resistencia.

 

El planteamiento de la obra establece en todo su desarrollo la búsqueda de una melodía común que pueda servir de patrón en la construcción de una lógica sistémica a la hora de aportar sentido a cada una de las acciones que, desde los diferentes ámbitos de responsabilidad, pueden y deben implementarse en el reto de actualizar el rumbo, los usos y las costumbres de nuestra actual escuela.

 

Este ejercicio de análisis comienza en el primer capítulo planteando un tejido entrelazado de temas fundamentales en una hipotética conversación con el futuro.

Sobre el eje de la necesidad prioritaria de construir una ciudadanía responsable y de

la demanda de un esfuerzo colectivo por mejorar la convivencia, se matizan y articulan

sucesivamente otras importantesnecesidades en el plano educativo, como la de establecer la responsabilidad del sostenimiento del estado del bienestar, la apuesta por la excelencia y la calidad educativa, el reto que supone el desafío de una sociedad cada vez más digitalizada o la necesidad urgente de adoptar un nuevo paradigma de formación y perfeccionamiento a lo largo de la vida. Aspectos, todos ellos, que proyectados desde el presente van a configurar el futuro inmediato de la escuela… que está llegando.

 

A partir de estos presupuestos en el texto se desarrolla el establecimiento de diversas cuestiones ante las que caben, sin duda, múltiples posicionamientos y propuestas de acción: ¿es la institución escolar la que tiene que protagonizar en exclusiva el monopolio del saber y de la construcción del conocimiento? ¿Con qué otros espacios de experiencia debe conectarse? ¿Puede la tecnología y su implícito paradigma de eficiencia sustituir a las viejas reivindicaciones educativas y sus objetivos fundamentales? ¿Puede la narrativa sistémica o tecnológica aplastar a la individual y escamotear el necesario ejercicio de prospección de cada uno de los protagonistas? ¿Conseguiremos que una cultura de riesgo, flexibilidad e innovación impregne y vertebre la actual y estática cultura escolar? ¿Podrán sustituirse los actuales formatos teórico-prácticos desconectados de la realidad por otros en los que se profundice transversalmente en un verdadero aprendizaje activo? ¿Seremos capaces de convencer a

los habitantes de una institución resistente al cambio de las ventajas personales y profesionales que conlleva caminar por la senda de la experimentación y de la innovación? ¿Seremos capaces de priorizar la construcción de la convivencia por encima del cómodo compromiso con la mera adquisición de conocimiento?… Cuestiones a las que el futuro de nuestra institución docente deberá dar respuesta en este futuro inmediato.

 

En el planteamiento de estas preguntas y en sus posibles respuestas se conduce y articula la lectura de los sucesivos capítulos del libro en los que se agradece el continuo

esfuerzo de los autores por aproximar los recurrentes tópicos científicos al análisis planteado en el esquema de comienzo de la obra. En este desarrollo armónico y redondo es fácil identificarse como militante en el planteamiento de cambio y respuesta a los retos presentados pero, a la vez, van dibujándose, cada vez más nítidas, las enormes responsabilidades y compromisos a asumir, el territorio complejo y dinámico en el que se mueve la educación y la necesidad de plantear todas estas cuestiones como retos conectados sin posibilidad de una respuesta parcial o específica y a los que habrá que dedicar esfuerzo y dedicación.

 

El desenlace inevitablemente aborda en su conclusión no explícita la formación del profesorado y el absoluto desajuste entre su actual enfoque respecto a los problemas

y retos que abordar. En la lectura de este apartado se adivinan, complementariamente

al resto del libro, muchas más respuestas que preguntas y es que probablemente, para los autores, la mayoría de los retos que tenemos por delante dependan de repensar adecuadamente esa formación a lo largo de la vida que todo docente debe afrontar y protagonizar. Entiendo, como resumen simbólico de toda la obra, la denuncia de que los actuales y abrigados puertos en los que la vida docente tiende a refugiarse y en cuyas traicioneras costas tendemos a menudo a encallar, deben irremediablemente dar paso a singladuras más ambiciosas y prolongadas. Una tarea en la que la autonomía, la flexibilidad, el trabajo en equipo y la honestidad profesional se plantean como las mayores garantías.

 

Juan Carlos San Pedro Velado