Nº 273 Una visita a la red

Hay dos maneras de pensar la educación. Por un lado, está la forma de pensar los problemas educativos que tienen aquellas personas que se dedican profesionalmente a su teorización o su praxis, por otro, está aquella manera que tienen de pensar la educación los que no se dedican profesionalmente a ella pero tienen algún tipo de contacto con la misma: periodistas, padres, estudiantes y público en general. Es obvio que no todos los modos de pensar la educación pueden situarse bajo el mismo rango de precisión y de valor, pero para los que nos dedicamos a investigar en asuntos educativos, como los lectores de esta revista, por ejemplo, aquello que la sociedad piensa sobre educación nos resulta sumamente relevante. Está claro que los que estudian física teórica no necesitan saber qué conocimientos de física tiene el público general, mas aquellos que nos dedicamos a la educación sí lo necesitamos, pues uno de nuestros objetivos es influir en esa percepción. En este sentido, un educador, cuando visita la red para estudiar el fenómeno educativo, puede visitarla buscando varios niveles de conocimiento y todos ellos pueden tener algún tipo de interés para su trabajo. En el día de hoy queremos acercarnos a la red buscando entender a qué problemas nos enfrentamos en educación superior y cómo son descritos por la prensa. ¿Qué problemas universitarios salen hoy en la prensa?

 

Sin hacer un vaciado exhaustivo podemos encontrar en los textos de periódicos o blogs relevantes dedicados a la educación superior muchos artículos que giran en torno a casos y problemas que tienen que ver con la libertad de expresión en la universidad.

 

El tema de la libertad de expresión en la universidad es un tema relevante que tiene una trágica historia en nuestro continente. Muchas veces esos problemas venían impulsados incluso desde el Estado, como pasó y describe Natividad Carpintero Santamaría (1990), en la Alemania de los años 30. Pudiera parecer que es un asunto superado y que la libertad de expresión está ya garantizada. Sin embargo, nuestra época y contexto está lejos de ser la «Arcadia feliz» en este tema. Entresacamos solo alguna de las múltiples noticias relacionadas con estos asuntos. El 15 de enero de 2008 el periódico italiano Corriere della Sera da cuenta de la visita a la Universidad de la Sapienza que el Papa Benedicto XVI tuvo que suspender por presiones de algunos estudiantes y también profesores https://goo.gl/w5oBCu. El 19 de octubre de 2016 el periódico El País informa sobre la suspensión de una conferencia del expresidente Felipe González en la Universidad Autónoma de Madrid por la presión de un grupo de estudiantes https://goo.gl/tv6Ztt. En junio de 2018, según podemos leer en El Independiente, estudiantes independentistas boicotean un acto homenaje a Cervantes en la Universidad de Barcelona https://goo.gl/pp8789.

 

En los últimos días el tema ha vuelto a la actualidad a raíz de la rescisión por parte de la Universidad de Cambridge del contrato como profesor visitante del profesor Jordan Peterson. La causa fueron las quejas de unos estudiantes en una decisión que ha sido ciertamente polémica, incluso vergonzosa, tal y como la califica el periodista británico Toby Young en el periódico norteamericano Spectator https://goo.gl/yw88mq y que pone sobre el tapete nuevamente el asunto de los límites de la libertad de expresión. Desde luego el tema de la libertad de expresión en las universidades es preocupante. Un reciente trabajo de la BBC publicado en 2018 recoge relativamente pocos casos de censura ideológica, pero reconoce que los casos sonados facilitan un ambiente en el que el no molestar puede guiar consciente o inconscientemente las decisiones de los potenciales convocantes de algunos eventos. «¿Cómo captar las instancias de oradores que nunca se solicitaron, los debates que nunca tuvieron y el material que nunca se enseñó?» https://goo.gl/9Swn4c.

 

El asunto solo es fácil de resolver sobre el papel y mirado de lejos. Cuando nos acercamos las posturas resultan ser más complejas, como podemos leer en este artículo publicado por Jorge Crego en Nueva Revista https://goo.gl/ZpqySR. El tema da para mucho y tiene un prometedor recorrido para la prensa. Este marzo de 2019, sin ir más lejos, comenzó con la agresión a un activista conservador en la Universidad de Berkeley tal y como podemos leer en New York Times https://goo.gl/J2xduX, y el presidente norteamericano Donald Trump firmó, también durante ese mismo mes, una orden ejecutiva para garantizar que solo podrán recibir fondos públicos aquellas instituciones que garanticen la libertad de expresión https://www.govinfo.gov/app/details/FR-2019-03-26/2019-05934. Vale la pena pararse a pensar detenidamente este tema.

 
David Reyero ■