Convocatoria de originales para un número monográfico de la revista española de pedagogía sobre: “Dominio del tiempo y desarrollo personal y social”

 

En el imaginario colectivo de la mentalidad liberal, últimamente ha adquirido una fuerza especial el mito de pasar de la autonomía funcional a la autonomía total, es decir, la pretensión de convertirnos en legisladores de nuestro destino, de nuestra naturaleza, de nuestra vida.

La experiencia pronto nos enseña que tal pretensión de dominio total es utópica, si no fáustica. Pero una cosa es que pretendamos dominar toda nuestra vida y otra que dejemos de luchar por conseguir dominar numerosos ámbitos de nuestra existencia, que pueden orientarse según nuestros deseos y sobre los que hemos de esforzarnos por señorearlos, sin dejarnos someter por nada ni por nadie.

Evidentemente, podremos dominar más o menos ciertos ámbitos de nuestra existencia, en la medida en que tengamos sobre ellos una capacidad de control; y aquí nos aparece un asunto que es tan viejo como el ser humano, y tan complicado en su dominio, como es el tema del uso del tiempo.

A primera vista, podría creerse que nada más propio e igualitario que el tiempo, pues a todos se nos dan, por igual, veinticuatro horas al día, en contra de lo que ocurre con las dotes personales o el capital social con el que nacemos, donde hay numerosas diferencias entre los seres humanos.

Pero, sin embargo, está muy extendida la queja contra el tiempo de que disponemos. Sobre este asunto, tiene mucho interés acudir a la obra de Séneca, que está muy dentro de la cultura española, Sobre la brevedad de la vida, que comienza diciendo:

La mayor parte de los mortales, se queja a una voz de la malicia de la naturaleza porque se nos ha engendrado para un período escaso, porque el espacio de tiempo que se nos da transcurre tan veloz, tan rápidamente que, con excepción de unos pocos, casi todos los demás quedan inhabilitados ya en la propia preparación de la vida. […]. No tenemos un tiempo escaso, sino que perdemos mucho. La vida es lo bastante larga y para realizar las cosas más importantes se nos ha otorgado con generosidad, si se emplea bien toda ella. Pero si se desparrama en la ostentación y la dejadez, donde no se gasta en nada bueno, cuando al fin nos acosa el inevitable trance final, nos damos cuenta de que ha pasado una vida que no supimos que estaba pasando. Es así: no recibimos una vida corta, sino que la hacemos corta; no somos menesterosos de ella sino derrochadores.

Estas ideas, nos llevan a pensar que los estudios actuales acerca del time management pueden ayudar a solucionar ciertos problemas, pero que mayor importancia posee examinar el sentido de nuestra existencia, como pedía Sócrates, de modo que repartamos nuestro tiempo buscando alcanzar esa vida plena, cuyas características hayamos descubierto.

Además, en épocas anteriores, el tiempo dedicado a ganarse la vida era tan grande que difícilmente cabía hacer otras cosas. Pero la actual sociedad del bienestar permite una amplia disponibilidad de nuestro tiempo, por lo que es más necesario que nunca evitar que se gaste en nada bueno como decía Séneca.

Por ello, parte de la misión de los educadores radica en enseñar a dominar correctamente esas veinticuatro horas diarias, sin desparramarlas equivocadamente. Además, hoy en día, las posibilidades de equivocación han aumentado sobre manera, tanto por la pasión que despiertan ciertas actividades, que mueven a realizarlas sin medida alguna, como por la multitud de actividades equivocadas que cabe emprender, no pocas de las cuales acaban sojuzgándonos, de forma que, prácticamente, dejemos de ser señores de nuestra conducta.

Ciertamente, trabajar, por ejemplo, favorece una vida plena. Pero trabajar sin medida, convertirse en un workaholics, que deja a un lado todo lo que no sean los quehaceres profesionales, y que termina con la depresión del fin de semana, es un error no pequeño. Naturalmente, en la actualidad hay errores mayores, como cuando la persona se convierte en adicta a las drogas, al alcohol, a los videojuegos, a las apuestas y a los juegos de azar, al cultivo del cuerpo, al sexo o a la pornografía, a las redes sociales o a las series de televisión.

En una palabra, los educadores deben preocuparse por enseñar cómo usar el tiempo de forma que al final de nuestros días podamos pensar que hemos atendido todos los aspectos de nuestra personalidad y hemos procurado ser siempre señores de nuestro comportamiento. El educador no es un sociólogo que se limita a proporcionar una estadística sobre conductas equivocadas, sino un faro que facilita recorrer los caminos que conducen al desarrollo personal y social.

Este número monográfico desea reunir estudios que se orienten en esa dirección, tanto mostrando los errores presentes en la sociedad actual, y los medios para contrarrestarlos, como las posibilidades positivas para alcanzar la plenitud a la que aspiramos. Es decir, cabe escribir sobre cómo plantearse el trabajo, las relaciones profesionales, las amistades con los seres humanos y con Dios, la familia, la educación y el cuidado de los hijos, la lectura y las diversiones… Séneca nos dice que no tenemos una vida corta: hay que saber dedicar a cada cosa el tiempo oportuno, de acuerdo con el sentido de una vida plena, sin dejarse llevar por otras motivaciones.

Se pueden enviar originales hasta el 10 de mayo, de modo que, tras el proceso de revisión ciega, se publique en un número monográfico el próximo septiembre de 2020. Actuarán como Editoras Invitadas las Profesoras Dª Ana Mª Ponce de León Elizondo y Dª Mª Ángeles Valdemoros San Emeterio. Los originales deben enviarse, ateniéndose a las Instrucciones para los autores propias de la revista española de pedagogía, a los emails: ana.ponce@unirioja.es y director.rep@unir.net.

 

Curriculum vitae de las editoras invitadas:

 

Ana Ponce de León Elizondo es Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación y Premio Extraordinario de Doctorado (UNED, 1996). Catedrática de la Universidad de La Rioja, Dpto. de Ciencias de la Educación. Investigadora en el campo del ocio, la juventud, la familia y los comportamientos físico-deportivos, crea el Grupo de investigación DESAFÍO (Desarrollo, Educación Social, Actividad Física y Ocio) del que fue coordinadora hasta el año 2017; es presidente y miembro fundador de la Red de Investigación en Ocio OcioGune. Ha publicado más de un centenar de libros, capítulos de libros (en editoriales relevantes) y artículos científicos de alto prestigio e impacto, integrados en los sistemas de indización internacionales como Social Science Citation Index, JCR, SJR, Erih, Inrecs, Isoc, Latindex, etc. Estas publicaciones se derivan de investigaciones en las que ha sido investigadora principal (IP) en 21 de los 25 proyectos de I+D+I, varios financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad y otros por el Plan Riojano de I+D+I. Ha sido directora de 11 tesis doctorales y de Contextos Educativos, Revista de Educación hasta el 2007.

Mª Ángeles Valdemoros San Emeterio es Licenciada en Pedagogía (Universidad de Salamanca, 1990). Doctora en Ciencias de la Educación (Universidad de La Rioja, 2008). Especialista universitario en educación para la salud y Experto universitario en animación sociocultural (UNED). Profesora Titular de Universidad del Departamento de Ciencias de la Educación (Universidad de La Rioja). Miembro del Grupo de Investigación DESAFÍO. Secretaria y miembro fundador de OcioGune. Directora de Contextos Educativos, Revista de Educación. Miembro del Comité Internacional de Revisores Científicos de la revista Comunicar. Ha publicado más de 80 libros, capítulos de libros (en editoriales relevantes) y artículos científicos de alto prestigio e impacto, integrados en los sistemas de indización internacionales como Social Science Citation Index, JCR, SJR, Erih, Inrecs, Isoc, Latindex, etc. Investigadora en proyectos I+D+I financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad y por el Plan Riojano de I+D+I. Ha dirigido 4 tesis doctorales.