Congreso Internacional de Teoría de la Educación (CITE): ¿Puedo decir que mi patria es Europa?

Hace algún tiempo anunciamos en esta web y en la versión impresa de la REP el Congreso Internacional de Teoría de la Educación (CITE), que constituye la reunión científica más importante que se celebra en nuestro país sobre esta disciplina pedagógica. Con una periodicidad trienal, en esta ocasión tuvo lugar en la Universidad de Murcia durante los días 21, 22 y 23 de noviembre de 2017, y se centró en el tema “La educación ante los retos de una nueva ciudadanía. Acudieron más de 200 profesores universitarios e investigadores, procedentes de muy diversos países europeos y latinoamericanos. Entre los conferenciantes principales se encontraron personas de la talla del filósofo Miguel García Baró o el catedrático José Antonio Ibáñez-Martín, Vice-rector de Ordenación Docente y Doctorado de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y Director de la Revista Española de Pedagogía.

Su conferencia tenía un título sugerente y pertinente en el momento actual, donde las coordenadas espacio-temporales delimitan al mismo tiempo unas necesidades que reclaman reflexiones pedagógicas de calado. Así “Nuestra Patria, Europa. Metas básicas en la educación de nuestra ciudadanía ante los desafíos actuales” fue la propuesta de Ibáñez-Martín, siguiendo la estela de otras investigaciones realizadas a lo largo de su carrera, como el artículo publicado en la Revista Española de Pedagogía en el año 2014, “Europa: la sabiduría y sus apariencias. La pedagogía del deseo y las disposiciones intelectuales” (Disponible aquí).

Su intervención fue conducida por preguntas, que en palabras de Ortega, es el ejercicio propio del intelectual, tales como la que encabeza este texto “¿Puedo decir que mi patria es Europa?”, recordando a uno de los padres de la Unión Europea, Alcide De Gasperi. En el 60 aniversario de la primera unión sólida de países europeos, el Tratado de Roma, tiene sentido plantearse los avances realizados y la prosperidad alcanzada que, como afirma Ibáñez-Martín, atrae a miles de personas de nuestro entorno. Sin embargo, para el Director de la REP, hay evidentes muestras de la crisis por la que pasa Europa, reflejada en un buen número de documentos internacionales y conferencias de relevantes gobernantes europeos, como la impartida por Macron en la Universidad de La Sorbona.

Conceptos como la ciudadanía global y el patrioterismo fueron analizados por el catedrático de filosofía de la educación, advirtiendo de la necesidad de contemplar las limitaciones de ambos y, especialmente, de evitar lealtades ciegas sin crítica alguna. Además, resulta interesante su aceptación de la diversidad en una sociedad sin que ello constituya necesariamente un obstáculo para el patriotismo, como lo muestra el ejemplo de EEUU. Este patriotismo, según el conferenciante “sobre todo está basado en una idea de los valores más importantes de la persona, en un proyecto de vida, que busca un destino común, y en una historia de tantas personas que no se han movido por sus intereses propios, sino por promover unos ideales nacionales, llegando incluso a sacrificar su vida por ellos, aun teniendo una gran variedad de rasgos individuales identificatorios, lo que manifiesta un ambiente social presidido por una clara voluntad inclusiva, de diálogo y compromiso”.

En consecuencia, para responder a la pregunta sobre si Europa puede ser nuestra patria, Ibáñez-Martín afirma que debe realizarse un escrutinio sobre los valores humanos compartidos que el continente europeo posee, el proyecto para la vida en común que propone y la historia que relata. Con respecto a los valores, coincidiendo de nuevo con De Gasperi, señala la conjunción de los principios liberales, la solidaridad en la clase obrera y la herencia cristiana fundamentada en la dignidad de la persona humana como base del sentimiento de lealtad a Europa. Por su parte, el proyecto de vida en común debe verse reforzado, según el Director de la REP, con una mayor implicación a la Unión Europea en los problemas de los Estados.

Finalmente, el ponente estudió las consecuencias educativas que tiene la aceptación de Europa como nuestra patria, entre las que se encuentran una serie de interesantes propuestas como la educación para el reconocimiento de los problemas globales y del compromiso y responsabilidad con los locales, la promoción del amor a la verdad y al pensamiento crítico, la búsqueda del bien común, y la reflexión sobre el mejor modo de llevarlos a la práctica.
Tras las palabras de Ibáñez-Martín, se inició un diálogo con el auditorio con pertinentes y variadas preguntas que hicieron corta la sesión, esperando la publicación del texto elaborado por el Director de la REP.