Actividades Pedagógicas Nº 245, enero-abril 2010 El reconocimiento internacional de la calidad de las ciencias sociales españolas
El reconocimiento internacional de la calidad de las ciencias sociales españolas PDF Print E-mail
There are no translations available.

Uno de los principales criterios para establecer el nivel de calidad alcanzado por las ciencias de un país es la repercusión en el escenario internacional que tienen sus científicos, lo que suele medirse por el llamado factor de impacto, que es la medida de la frecuencia con la que un artículo medio de una revista ha sido citado en un periodo determinado por las revistas que se encuentran en esa base de datos. Claro está que cabría también acudir al impacto de los autores individuales, midiendo el número de veces en que sus trabajos son citados, si bien este procedimiento tiene el inconveniente —entre otros nada despreciables, como el muy diverso modo en que aparecen citados los mismos autores— de que no proporciona una visión de lo que ocurre en un país.

Por otra parte, es obvio que la cuestión básica es determinar cuáles son las fuentes a donde hay que acudir, ya que no es posible pretender rastrear todas las publicaciones científicas, ni tampoco sería una buena política, pues estamos hablando de evaluar la calidad, que, por definición, sólo se encuentra en una porción minoritaria de lo publicado. Además, la ley cuadrático inversa de Lotka mantiene que muy pocos autores publican la mayoría de los trabajos, lo que fomenta la idea de que es conveniente identificar los lugares que atraen a los científicos más productivos.

De esta forma, desde hace más de un tercio de siglo, se ha ido dando progresiva importancia a las bases de datos internacionales que agrupaban los trabajos publicados en las revistas de mayor calidad del mundo entero y que establecían el factor de impacto de los artículos y de las revistas según el número de veces que éstos aparecían en la totalidad de las revistas seleccionadas.

Evidentemente esto plantea otro problema, que es el de cómo individuar las revistas de calidad, y hasta qué punto las diversas bases de datos realmente seleccionan las mejores revistas del mundo entero. No podemos olvidar que esa es una empresa muy costosa, en la que los criterios de selección siempre son discutibles y en la que pueden tener una influencia no despreciable prejuicios no sólo ideológicos sino también nacionalistas, de quienes dan por sentado que sólo tienen importancia los trabajos publicados en un país o en una determinada lengua.

En estos años se han ido realizando estudios sobre los criterios de calidad de las publicaciones y se ha conseguido alcanzar un cierto consenso en la importancia que deben tener unos concretos criterios formales que expresan la preocupación por la calidad de las revistas. En España tienden a aceptarse los 33 criterios Latindex, que son consecuencia del intercambio de ideas entre científicos y bibliotecarios de España y de América Latina. Sin duda que puede darse alguna revista significativa que no los cumpla en su totalidad, por lo que también conviene sumar a esos criterios el juicio emitido por los principales científicos de un país, acerca de cuales sean las publicaciones más relevantes.

Por otro lado, los prejuicios que las bases de datos puedan tener es evidente que se dan más en las ciencias del espíritu que en las ciencias de la naturaleza, por lo que es razonable que las grandes áreas culturales procuren organizar sus propias bases de datos. No obstante, es innegable que la ciencia en un mundo globalizado no puede enclaustrarse en un área cultural, de manera que es lógico que las revistas del mundo entero procuren aparecer en las bases de datos más reconocidas internacionalmente, del mismo modo que cabe esperar que los organismos públicos nacionales de investigación ayuden y motiven a las revistas para encuadrarse en tales bases.

La situación actual es que una gran base de datos americana se ha convertido en estos años en el lugar más emblemático donde aspiran a figurar las publicaciones más cualificadas de cada área científica. Ello es así hasta el punto que el conjunto de bases de datos de los variados ámbitos específicos, ha terminado calificándose como la Web of Knowledge, la Web of Science (red del conocimiento, red de la ciencia). Ciertamente, esta posición que hoy tiene la compañía Thomson es consecuencia de un cuidadoso trabajo desarrollado durante décadas, que ha ido sumando iniciativas diversas y que se ha esforzado por abrirse no sólo a revistas publicadas fuera de los Estados Unidos sino también a revistas editadas en idiomas distintos al inglés, apertura en la que pienso, han colaborado muchos países a través de organismos públicos de investigación, como la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Ninguna base de datos es perfecta, pero realmente el campo al que llega la Web of Knowledge es muy significativo. Para dar algún dato (a veces las informaciones que proporciona Thomson no siempre son iguales, lo que se explica por el ingente número de datos en movimiento con los que trabaja), señalaré que allí se manejan más de 16.000 revistas del mundo entero, y que hoy (septiembre, 2009) el Social Sciences Citation Index (SSCI) comprende 2474 revistas, de unas 50 disciplinas diversas, y que el Journal Citation Report (JCR) –en el que suelen aparecer las revistas que se incluyeron en el SSCI– tiene del orden de 8000 revistas de 66 países, de las que unos 1900 corresponden a su edición de ciencias sociales, de 60 países. Esta amplitud explica que, con frecuencia, cuando un país desea presentar la evolución que ha tenido su dedicación a la ciencia a lo largo de los años, suele acudir al número de revistas del país que allí se encuentran y al índice de impacto que han tenido.

Naturalmente, el índice de impacto no puede ser el mismo en las revistas de las ciencias del espíritu que en las de las ciencias de la naturaleza, así como tampoco puede ser igual cuando una revista se edita en lugares de gran producción científica y en la lengua mayoritaria, que cuando aparece en otros escenarios. Ello hace que en ocasiones se siga la tendencia –discutida por muchos– de publicar en inglés, como ocurre mayoritariamente en los Países Bajos.

España ha comenzado a incrementar su presencia en estas Webs. Concretamente, en el Journal Citation Report, en su Social Sciences Edition, según la información sobre el 2008, aparecida en junio del 2009, se encuentran las siguientes revistas españolas, ordenadas por su índice de impacto total (1):

International Journal of Clinical and Health Psychology. ISSN: 1697-2600. Factor de impacto: 1.649.
Psicothema. ISSN: 0214-9915. Factor de impacto: 1.213.
Revista Española de Salud Pública. ISSN: 1135-5727. Factor de impacto: 0.806.
Spanish Journal of Psychology. ISSN: 1138-7416. Factor de impacto: 0.558.
European Journal of Psychiatry. ISSN: 0213-6163. Factor de impacto: 0.481.
Profesional de la Información. ISSN: 1386-6710. Factor de impacto: 0.400.
Infancia y Aprendizaje. ISSN: 0210-3702. Factor de impacto: 0.397.
revista española de pedagogía. ISSN: 0034-9461. Factor de impacto: 0.370.
Psicológica. ISSN: 0211-2159. Factor de impacto: 0.333.
Spanish Economic Review. ISSN: 1435-5469. Factor de impacto: 0.250.
Investigaciones Económicas. ISSN: 0210-1521. Factor de impacto: 0.171.
Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. ISSN: 1138-9788. Factor de impacto: 0.118.
Hacienda Pública Española. ISSN: 0210-1173. Factor de impacto: 0.100.
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles. ISSN: 0212-9426. Factor de impacto: 0.097.
Revista de Economía Aplicada. ISSN: 1133-455X. Factor de impacto: 0.000.

Hay que reconocer que su número es escaso, llamando la atención que ámbitos científicos tan importantes como el derecho o la ciencia política no hayan conseguido colocar aquí ninguna revista. La presencia de la pedagogía también es muy limitada, aunque ya se han incorporado otras revistas, que aparecerán en la información que se publique a mediados de este año 2010.

Por otra parte, en España disponemos desde hace unos años de una base de datos promovida por la Universidad de Granada, IN-RECS, que tiene la misma ambición, para nuestro mundo español, que la Web of Knowledge. Pienso que ambas empresas son complementarias y que proporcionan un estímulo relevante para mejorar la calidad de la ciencia.

(1)  Datos proporcionados por la FECYT: http://www.accesowok.fecyt.es/news
José Antonio Ibáñez-Martín

 

revistadepedagogia.org
rep. Revista Española de Pedagogía