Book Reviews Nº 248, enero-abril 2011 Assessing Marital Conflict from the Child’s Perspective: The Children’s Perception of Interparental Conflict
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Una visita a la hemeroteca Grych, J.H., Seid, M. y Fincham, F.D. (1992).
Assessing Marital Conflict from the Child’s Perspective: The Children’s Perception of Interparental Conflict
Scale, Child Development, 63, pp. 558-572.

Numerosos estudios documentan la asociación entre el conflicto conyugal y la adaptación de los hijos, tanto en familias intactas como separadas o divorciadas. Sin embargo, el recorrido para comprender la naturaleza específica de esta asociación ha sido lento; en parte, debido a la limitada atención en la naturaleza del constructo “conflicto conyugal” y en su evaluación. En este artículo, Grych, Seid y Fincham, profesores de la Universidad de Illinois, apoyados en el marco teórico elaborado por Grych y Fincham en 1990, tratan de estudiar la relación entre el conflicto conyugal y los problemas en los hijos, poniendo especial hincapié en su naturaleza y no sólo en la simple exposición de los niños a escenas de conflicto. Es decir, qué hace que los conflictos de los padres tengan o no consecuencias negativas sobre sus hijos.

Por otra parte, la revisión de la literatura disponible, nos permite reconocer instrumentos que pretenden valorar la exposición de los niños al conflicto, pero siempre a partir de la percepción de los padres. Es por ello que estos autores elaboran en esta investigación una escala –Children’s Perception of Interpersonal Conflict Scale– que tenga en cuenta la percepción de los niños acerca del conflicto y el impacto que ellos mismos acusan. El marco teórico que ofrecen Grych y Fincham propone que «el conflicto conyugal hostil o agresivo, pobremente resuelto y cuyo centro de discusión son los hijos representa una forma destructiva de conflicto que es particularmente importante e inquietante para los niños» (p. 558). Estas son, de manera resumida, las dimensiones del conflicto que se tienen en cuenta en la escala que se presenta en este artículo. Obviamente, la frecuencia de este tipo de conflictos probablemente aumente la asociación con problemas en los niños. En contraposición a este tipo de afrontamiento, los autores exponen otros tipos de conflicto que se resuelven de manera efectiva, con escasas manifestaciones de agresividad y cuyo foco no son los hijos. A este modo de abordar el conflicto le denominan conflicto constructivo, ya que representa una vía adaptativa de resolver los desacuerdos inevitables de la vida en común. Es interesante destacar este sencillo pero no siempre comprendido aspecto de que el conflicto en sí mismo no es negativo, sino parte de la relación con la alteridad y posibilidad de crecimiento de la familia. Por tanto, tener en cuenta no sólo la frecuencia del conflicto sino su naturaleza y comprensión, será decisivo para conocer su relación con problemas emocionales y de conducta de los hijos.

Otro aspecto de especial novedad y aportación de esta investigación es el punto de partida que aporta el trabajo teórico de Grych y Fincham y que en este trabajo se desarrolla. La percepción e interpretación que hacen los niños del conflicto de sus padres es decisivo para comprender su impacto. Esta proposición es consistente con los clásicos trabajos de Lazarus y Folkman en su teoría del estrés y afrontamiento de las circunstancias, ya que enfatizan especialmente el rol mediador de las interpretaciones personales de las circunstancias. Inevitablemente cuando los niños son conscientes del conflicto de sus padres hacen diversas valoraciones que les acerquen a su significado.

Para ellos es imposible no buscar una explicación. Según los autores, el tipo de cogniciones que emplean los niños cuando son testigos de un conflicto son la amenaza percibida, la eficacia de afrontamiento, las atribuciones causales y la culpabilización. Además, la intuición de la causa del conflicto como estable añade la percepción de continuidad y puede generar tristeza, ira o desesperanza. Con dos muestras independientes de 222 y 114 niños de los últimos cursos de primaria, en esta investigación se analiza la relación entre las dimensiones del conflicto conyugal y su repercusión en la adaptación de los hijos a partir de su percepción.

Ellos evalúan las dimensiones del conflicto señaladas (frecuencia, intensidad, resolución eficaz y contenido) y sus valoraciones (amenaza percibida, eficacia de afrontamiento, culpabilidad y estabilidad causal). Por otra parte, tanto los padres como profesores e iguales aportan información tanto acerca de los conflictos (en el caso de los padres) como de la adaptación o problemas de los hijos (en el caso de padre, profesores e iguales).

Se podría afirmar que los resultados más destacados de esta investigación son los siguientes: aportación de nuevas dimensiones del conflicto, inclusión de la percepción e interpretación de los niños a través de un instrumentos valido y fiable, relaciones significativas obtenidas entre las percepciones de los niños del conflicto y su adaptación (niños que manifiestan elevados niveles de frecuencia, intensidad y pobreza de resolución de conflictos de sus padres evidencian elevados niveles de problemas tanto interiorizados como exteriorizados) y, por último, relación entre la culpabilización de los niños y problemas internos. Este resultado es especialmente significativo respecto ya que a menudo los niños no saben o no pueden permitirse expresar aquello que realmente están viviendo y lo guardan dentro de ellos, convirtiéndose en ocasiones en formas más patológicas.

 

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