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Arellano, J. y Santoyo, M. (2009). Investigar con mapas conceptuales. Procesos metodológicos. (Madrid, Narcea). 205 pp.
Un aspecto poco trabajado en el nivel universitario es la utilización de los mapas conceptuales en la enseñanza habitual, ya que los grupos numerosos dificultan la puesta en común y la corrección colectiva de los mismos. Esta experiencia llevada a cabo en colaboración entre profesores españoles y mexicanos nos muestra la utilización de los mismos en la investigación sobre la propia docencia.
Con una excelente introducción justificatoria y explicativa del Dr. Zabalza, se inicia el libro poniendo de relieve el proceso y los aspectos más destacados del mismo. La experiencia de representar la investigación y sus pasos por medio de mapas es novedosa y puede aportar avances que permitan cubrir el abanico de la acción educativa. Comienza recogiendo las aportaciones del Primer Congreso Internacional sobre Mapas Conceptuales que permite una primera aproximación al complejo tema de los mapas y su aplicación en la educación y en la investigación.
En los antecedentes se hace una representación mediante mapas conceptuales de los procesos de investigación social dividido en los apartados tradicionales, con el desglose pertinente: planteamiento del problema, justificación de la investigación, estado de la cuestión o revisión de la literatura al respecto, definición de conceptos, procesos cualitativos y cuantitativos, estrategias de análisis y finalmente resultados.
Se atiene el libro a la definición de mapa conceptual aportada por Novak (1998) como un recurso esquemático que gráficamente ayuda a representar un conjunto de significados conceptuales incluidos en una estructura de proposiciones, que sirve como una herramienta para organizar y representar conocimiento y para el aprendizaje. Los objetivos de cada mapa pueden ser diferentes, pero los procesos son similares y por ello su aprendizaje es posible. Diferencia los mapas conceptuales de los tradicionales esquemas, de corte conductista, de los mapas mentales, de los mapas cognitivos y de los diagramas.
Señala, a continuación, cómo y cuándo hacer los mapas conceptuales, como representación jerarquizada, relacionándolos con las teorías del aprendizaje y con los autores más significativos. Los prototipos de mapas y las diversas formas que pueden adquirir son objeto de una detenida presentación, consiguiendo introducirlo, tanto en el mapa mental como en el texto narrativo de tipo integrador.
El trabajo de investigación siguiendo la técnica de los mapas conceptuales para la investigación social, pretende integrar la ciencia, la realidad y la creación de nuevo conocimiento. Por medio de los mapas se elabora la estructura metodológica, el itinerario que ha de seguir la investigación y la secuencia teórica de la misma. Verdaderamente valioso es el mapa de la página 99 que presenta la estructura metodológica de la investigación social, donde se presenta de forma integrada un mapa con todas las fases que hay que recorrer en cualquier tipo de investigación, por ejemplo una tesis, o una búsqueda de información relevante justificando y desarrollando etapas bien definidas. Después desarrolla las fases, por ejemplo cómo construir, justificar, plantear o formular correctamente el problema de investigación. Luego vendrán los pasos en los que el problema se divide para poder avanzar en su conocimiento y en su solución. El estado de la cuestión o revisión de la literatura, se recoge en el prescriptivo mapa con las teorías, corrientes y tendencias sobre el tema, los procesos metodológicos y las herramientas y técnicas necesarias para su abordaje.
La última parte del libro se dedica a las formas de relación en la construcción de problemas de investigación con mapas conceptuales. Parte de las clásicas preguntas para la formulación del problema y su justificación desde el punto de vista, real, académico, teórico, etc. Después pasa a los tipos de fuentes y su acceso para conocer los estudios previos, las teorías y conceptos más representativos para explicar e interpretar los problemas, las características esenciales de los mismos y las características secundarias, para pasar a un ensayo de la definición de conceptos que delimitan el estudio investigador.
Una interesante guía de investigación cualitativa lleva al estudiante o investigador a presentar tres esquemas para la presentación del problema, otros tres para sintetizar el estado de la literatura sobre el problema, tres más para relacionar y definir los conceptos objeto de la investigación, y finalmente, otros tres para guiar la misma a través de los procesos. Siguen estos muy desglosados para introducirse en el campo, para categorizar los hallazgos, o para buscar información y su correspondiente ordenación e integración en el estudio. La recopilación de datos cuantitativos, las estrategias para su análisis y la construcción de una base de datos constituyen lo que los autores llaman infoguía. En esta parte del discurso científico se han de integrar todos los datos y materiales de la investigación para constituir el informe de investigación. Sobre sus partes y presentación se presentan algunas indicaciones útiles. Como anexo se añade una completa guía de investigación cualitativa.
Se trata de un libro ameno, aplicado y de gran utilidad para realizar una investigación en el campo de las ciencias sociales y educativas. La teoría va acompañada de multitud de mapas conceptuales que sirven de guía en el proceso investigador al completo y por partes. Es muy útil para quienes se inician en la investigación, pero también para quienes han de dirigir a los investigadores noveles, al servir de referencia común y completar las indicaciones del director con itinerarios orientadores de buen manejo y ágiles en la visualización. Isabel Cantón Mayo
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