Book Reviews Nº 246, mayo-agosto 2010 El balcón de Sócrates. Una propuesta frente al nihilismo.
El balcón de Sócrates. Una propuesta frente al nihilismo. PDF Print E-mail
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Barrio Maestre, José María (2009).
El balcón de Sócrates. Una propuesta frente al nihilismo.
(Madrid, Rialp). 144 pp.
ISBN: 978-84-321-3711-2.

La lectura de autores clásicos no es, al menos de manera directa, fuente de la que manan soluciones a los problemas educativos del momento, pero sí nos permiten abordarlos desde otra perspectiva.

Retroceder en el tiempo hacia el mundo griego en busca de fundamentos sólidos que sirvan de sustento a la realidad educativa actual es una alternativa sumamente interesante, frente a aquellos que prefieren silenciar a los que iniciaron la filosofía y la pedagogía en aquella época.

En efecto, W. Jaeger se refiere a esta cuestión en el prólogo de su Paideia. Los ideales de la cultura griega, señalando que “el conocimiento esencial de la educación griega constituye un fundamento indispensable para todo conocimiento o propósito de la educación actual”.


Así las cosas, la concepción griega sobre lo que la esencia educativa significa la sitúa en lo alto, en una edificación de la que es cimiento y también balcón, y desde allí Sócrates —filósofo y maestro— es capaz, veinticuatro siglos atrás, de anticiparse a muchas de las cuestiones que hoy reclaman respuesta.

En este libro, el Profesor José María Barrio Maestre explora la relación existente entre lenguaje y diálogo significativo, descubriendo como tesis esencial que “sólo se transmite educativamente aquello que nos colma y se nos muestra merecedor de ser transmitido” (p. 11). Como tal, la educación es producto de un diálogo significativo capaz de conectar educación y realidad. Si el diálogo —en palabras de Habermas—, es una búsqueda cooperativa de la verdad, ha de confluir en un punto. Lugar al cual hemos de llegar gracias a un logos dialógico habilitado no sólo por hablar el mismo lenguaje sino, y sobre todo, por hablar de lo mismo. Sin duda, en la tradición aristotélica, el elemento nuclear de la amistad política es la conversación significativa, la cual igualmente nutre y afianza la auténtica relación con los demás, indispensable para el crecimiento humano.

Continúa el libro con un análisis del arte socrático, capaz de conectar dos hilos distintos pero afines, como son el de la filosofía y la pedagogía, donde la tarea de buscar la verdad y la de ayudar a otros a encontrarla guardan estrecha relación.

Tal es la relevancia del verdadero diálogo en la paideia, sin el cual alcanzar la verdad es un completo sinsentido.

Si bien estos dos primeros capítulos sirven de punto de partida, son los dos últimos los más ambiciosos, pues abordan, con una mirada más actual, las cuestiones centrales del libro. La educación consiste, en palabras del Profesor Titular de Antropología de la Educación, en “introducir a una realidad que nos enriquece en la medida en que nos dejamos penetrar por ella” (p. 71). En definitiva, en la medida en que más que configurarla a nuestro antojo, aprendemos de ella.

Por tanto, el discurso del tercer capítulo comienza con aquello con lo que Heidegger caracterizó al hombre. Y es que el ser de realidades al que se refiere encuentra un límite en la continuidad del ser, pues el hombre, por amplios que sean los horizontes que su mirada abarca, siempre pretenderá nuevos desafíos. Si valioso es lo logrado hasta ahora, también lo es todo a lo que se aspira, aquello que aun está por ser. Se pone, entonces, de manifiesto que el hombre, además, es un ser de irrealidades. Y estas dos formas de ser, por paradójico que parezca “no son incompatibles en la persona humana, es más, no cabe entender lo que el hombre es sin verlo como lo que fue pero ya no es, o como lo que aspira a ser pero aún no es” (p. 75). Así, entendemos que el hombre está preparado para abrirse a la realidad en la doble forma del conocer y del querer.

Captar la realidad nos enriquece y ayuda también a distinguir, tan sólo si retenemos la mirada con cierta atención. Cabe decir, entonces, que la tarea de educar consiste esencialmente en huir de la indiferencia y caminar tras una convicción cordial que sirva de abrigo. En esta tarea, como ya se ha dicho, cobra fuerza e importancia el valor educativo de la amistad y de la confianza.

Termina el libro con unas breves notas acerca de los problemas y dificultades patentes y latentes que, en torno a la tarea educativa, irrumpen en el contexto sociocultural en los comienzos de milenio.

Cultura de masas, nihilismo banal, malestar docente, crisis de toda autoridad, cultura de la imagen, entretenimiento, tecnosistema, secuestro de la lectura, mass media, sensibilidad, cultura postliteraria, palabra del corazón, nuevas tecnologías de la información y de la comunicación… son, como otras muchas, expresiones que caracterizan el panorama del momento. El libro puede ser una buena ocasión para establecer una conversación sobre los asuntos decisivos que nos afectan a los educadores en nuestro momento cultural. Ernesto López Gómez
 

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