Book Reviews Nº 246, mayo-agosto 2010 Descubrir la grandeza de la vida: una vía de ascenso a la madurez personal.
Descubrir la grandeza de la vida: una vía de ascenso a la madurez personal. PDF Print E-mail
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López Quintás, Alfonso (2009).
Descubrir la grandeza de la vida: una vía de ascenso a la madurez personal.
(Bilbao, Desclée de Brouwer).
260 pp. ISBN: 978-84-330-2287-5.

Se trata de una nueva edición, remodelada y ampliada, de la obra del mismo título. Con nuevo vigor y más claridad todavía que en otras obras, el Catedrático y académico Alfonso López Quintás está aplicando a cuestiones pedagógicas los análisis filosóficos que realizó en sus obras estrictamente filosóficas. El resultado es sumamente positivo, pues consigue que los lectores se entusiasmen cuando, con su ayuda, logran descubrir la grandeza del encuentro —bien entendido— y, derivadamente, los valores y el ideal auténtico de la vida. Este triple descubrimiento nos permite clarificar cómo podemos ser verdaderamente libres, colmar la vida de sentido, actuar creativamente, desarrollar la afectividad de modo equilibrado y fecundo…

Los doce descubrimientos. Para llevar a cabo esta labor pedagógica, el autor nos ayuda a descubrir las 12 fases de nuestro desarrollo personal y a constatar, por propia experiencia, cómo vamos subiendo desde el nivel 1 (el del manejo de objetos) al nivel 2 (el del encuentro y la creatividad) mediante la transformación de la actitud de dominio (propia del nivel 1) en una actitud de respeto, estima y colaboración (característica del nivel 2). Al vivir los frutos del encuentro, bien entendido, realizamos el descubrimiento decisivo: el del ideal de nuestra vida, que es el ideal de la unidad (nivel 3)..

A la luz del ideal, descubrimos las siete últimas fases del desarrollo humano y experimentamos otras tantas transfiguraciones, las que otorgan verdadera excelencia a nuestra personalidad:  

  • descubrimos en qué consiste la “libertad creativa” y optamos por ella, aun debiendo restringir nuestra “libertad de maniobra”;  
  • reorientamos nuestra vida y la llenamos de sentido;
  • realizamos múltiples experiencias creativas, aun no siendo unos genios;  
  • adquirimos una forma nueva de ver las realidades del entorno al contemplarlas de forma relacional;  
  • nos hacemos cargo del alto valor que ostentan el lenguaje y el silencio cuando sirven de vehículo expresivo a los encuentros que creamos;  
  • adivinamos la altura a que nos elevan los procesos de éxtasis que vivimos a diario, pese a la atracción que ejercen sobre nosotros los diferentes tipos de vértigo;  
  • nos percatamos de que la afectividad está llamada, en nuestra vida, a crear altas formas de encuentro..

El proceso de éxtasis. Nuestra vida entera se eleva cuando es orientada al ideal de la unidad. La mente, la voluntad, la capacidad creativa, el sentimiento… todo adquiere en nosotros nuevas capacidades y se abre a un horizonte de grandeza insospechada, pues, al hablar de unidad, hablamos a la vez de bondad, verdad, justicia, belleza, valores supremos que están unidos en su raíz. Al optar incondicionalmente por ellos, nos afirmamos en el nivel 3, que se fundamenta en el nivel 4 (el religioso) y, a su vez, fundamenta al nivel 2. Este proceso ascensional fue denominado por los griegos éxtasis..

Los doce descubrimientos a que antes se ha aludido constituyen la articulación interna del proceso extático. Al seguirlo (cumpliendo las exigencias que nos plantea), perfeccionamos nuestra vida ética (que implica una adquisición progresiva de conocimientos acerca del proceso de crecimiento personal) y una serie correlativa de transfiguraciones..

El proceso de vértigo. A este fecundo proceso extático se opone el destructor proceso de vértigo. La inmensa riqueza que logramos a través del proceso extático de ascenso a lo mejor de nosotros mismos (con sus descubrimientos, sus transfiguraciones, sus ascensos de nivel, sus distintos modos de liberación interior y promoción de la actividad creativa…) se destruye cuando nos entregamos al halago de los procesos de vértigo, con sus cuatro fases de envilecimiento. Figurémonos que, por egoísmo, no cumplo las condiciones del encuentro (la veracidad, la fidelidad, la comunicación cordial, la participación en tareas comunes constructivas…), que son modalidades de la actitud de generosidad. Con ello, me muevo exclusivamente en el nivel 1, el del dominio, la posesión y el manejo egoísta de las realidades del entorno. Esta actitud puede hacerme caer en los cuatro niveles negativos, que son otras tantas fases de un progresivo envilecimiento. Estamos en un proceso de signo opuesto al de éxtasis o encuentro. Si, en éste, cada ascenso de nivel supone un mayor ennoblecimiento de la vida, en el proceso de vértigo la caída en niveles inferiores implica una degradación creciente. La teoría de los niveles de realidad y de conducta expuesta en este libro constituye una clave de orientación decisiva para saber, en cada momento, cuál es nuestra situación espiritual..

Los niveles de realidad y de conducta.. Al recorrer las 12 fases del desarrollo personal, descubrimos los cuatro niveles positivos de realidad y de conducta en que podemos movernos. El dinamismo propio del ser humano nos insta a elevarnos a los niveles 2, 3 y 4. Si nos aferramos a la voluntad de dominio, posesión, manejo y disfrute, propia del nivel 1, corremos riesgo de caer en los cuatro niveles negativos, que suponen un proceso de envilecimiento personal. Bien analizados estos ocho niveles, constituyen una valiosa clave de orientación para la vida..

Fecundidad de la obra. Los análisis anteriores se muestran extraordinariamente fecundos en orden a fundamentar una auténtica formación para el amor (cap. 3), descubrir el poder formativo de las obras literarias y cinematográficas de calidad (cap. 4), convertir a los profesores en auténticos formadores (cap. 5), llevar a cabo una humanización de la empresa (cap. 6), conservar la libertad interior frente a las astucias de la manipulación (cap. 7)..

  • El proceso de formación para el amor es un proceso de elevación que culmina la serie de transfiguraciones vividas a lo largo de los doce descubrimientos..Sin haber vivido estos descubrimientos, con el perfeccionamiento que implica de nuestras actitudes, no es posible disponer el ánimo para transformar la atracción o apetencia (propias del nivel 1) en auténtico amor, que supone un verdadero encuentro personal (nivel 2)..Este encuentro tiene una alta garantía de perduración cuando quienes se encuentran se elevan al nivel 3, el de la opción incondicional por los grandes valores: la unidad, la bondad, la verdad, la justicia, la belleza..Esa incondicionalidad adquiere una notable solidez si quienes se encuentran viven la fe cristiana en un Creador que nos dotó de una dignidad inquebrantable (nivel 4)..
  • La teoría de los niveles nos permite descubrir que la literatura de calidad y el arte de calidad se mueven en el nivel 2 (el de los ámbitos, no de los meros objetos; de los acontecimientos, no de los meros hechos; del sentido, no del mero significado; de los procesos creativos, no de los meramente artesanales). Esto nos lleva a advertir que toda obra literaria o artística es un campo de juego que se crea entre el sujeto creador y un aspecto de la realidad. De ahí que la tarea interpretativa consista en entrar en juego, asumir activamente las posibilidades estéticas que ofrece la obra. Esta “experiencia reversible” constituye un auténtico encuentro..
  • Al vivir los doce descubrimientos constatamos que el ser humano es un “ser de encuentro”, vive como persona y se desarrolla creando toda serie de encuentros. El encuentro es una forma relevante de relación.. Todo profesor que, a través de su área de conocimiento y docencia, despierte en los alumnos la admiración ante la fecundidad de las relaciones (en el plano de la realidad física, la vegetal, la animal y la humana —en sus diversas vertientes: la estética, la ética, la cultural…—) está poniendo las bases de una formación ética firme. Con ello, la enseñanza de las matemáticas, la física, la lengua y literatura, la música, la educación física, la historia, la geografía… adquiere un poder formativo insospechado..
  • A la luz de la teoría de los niveles vemos con claridad que la actividad empresarial debe conjugar armónicamente las condiciones y exigencias de los niveles 1 y 2. Bien meditada esta idea, se abren grandes posibilidades de integrar la competitividad y el respeto a los trabajadores, el afán del éxito económico y la promoción de la dignidad de quienes colaboran en la empresa..
  • Todo lo dicho con anterioridad nos dispone para movilizar un antídoto contra la manipulación y defender, eficazmente, nuestra libertad interior..

Esta breve obra condensa, con lenguaje diáfano y sugestivo, la doctrina y el método del proyecto educativo Escuela de Pensamiento y Creatividad (ampliamente difundido en varias naciones), que no se limita a enseñar las leyes y normas básicas del desarrollo de la persona humana sino que ayuda a descubrir el valor que ellas encierran. Este método de búsqueda y descubrimiento se muestra extraordinariamente valioso cuando es practicado con autenticidad y destreza. A adquirir ambas cualidades contribuye eficazmente el presente libro del profesor López Quintás, que insiste (conforme al “método en espiral”) en una serie de temas básicos, con el fin de perfeccionar al máximo el método formativo que presenta.. Luis Aymá

 

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